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Nuremberg es
hoy en día una próspera ciudad, con todo su esplendor restituido
y un centro de referencia en cuanto a negocios y ferias. Bajo una
intensa nevada, que duró los cuatro días de nuestra estancia en
la feria, se celebró una edición más, la número 54, que es referencia
obligada para todos los fabricantes del mundo del juguete y del
hobby, pues es la rampa de lanzamiento para la temporada que arranca
después del esfuerzo navideño.
Según cifras de la organización, por los 14 pabellones, pasaron
más de 70.000 visitantes internacionales y expusieron sus productos
y novedades un total de 2.700 empresas de más de 50 nacionalidades
distintas. Un éxito de público y expositores. Los primeros pabellones
(del uno al cinco), están dedicados a las muñecas, ositos de peluche,
disfraces, caretas y bromas, juegos variopintos e incluso adornos
navideños...
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